jueves, 27 de agosto de 2020

SALUTACIÓN A MI MADRE.

¨Madre es la terquedad del amor, que insiste en permanecer y ocupar todos los rincones. Es camino de curación. Mamá es quien se queda cuando el suelo desaparece bajo los pies. Cuando todo el mundo se va. Después de que la luz se apague. Cuando las certezas se deshacen. Mamá se queda. Es porque mamá se queda, que el hijo va. Y en el hijo que va, siempre queda un poco de la madre: En la compasión por los demás. En la mirada sensible. En la fuerza para luchar. Nada será más transformador que amar a un hijo. Y nada jamás será más empoderador que ser amado por una madre¨
PD: Hoy yo me sostengo entonces de toda esta fuerza tan poderosa, como delicada y amorosa... tú solo descansa en paz madre mía🖤

martes, 25 de agosto de 2020

ALMAS VIEJAS.


Hay algo hermoso dentro de ti que tiene miles de años. 
Demasiado antiguo para ser capturado en poemas. 
Demasiado viejo para ser amado por todos, 
pero amado tan profundamente por unos pocos elegidos...
Nikita Gill. 

lunes, 17 de agosto de 2020

MUJERES MEDICINA.

No todo el mundo puede tener la suerte de estar con una mujer Medicina.
Suerte, sí, porque las mujeres Medicina son como el agua limpia de una cascada, son fuertes, brillantes, sinceras, transparentes, son una pócima, creada para curar, o dañar.
Las mujeres Medicina no se conforman, pueden ser tan crueles como el diablo y adorables como el más bello de los ángeles, con su sola presencia cura todos tus males.
Huyen a menudo, cuando se enfadan se van, la hipocresía las desespera, su esencia no es negociable, pero siempre te miran a los ojos, siempre...
Son difíciles porque son estrictas, ordenadas, estrategas, entregadas, dedicadas, son inteligentes, muy inteligentes, incontrolables, sin ataduras, libres.
Saben dirigir las fuerzas de su espiritualidad, y son aliadas de la naturaleza. Por eso son dueñas y señoras de su vida, y eso las hace peligrosas. Tienen espíritu de magas, sangre de hechiceras, fuerza de guerrera, corazón de sanadoras.
Tienen los ojos casi siempre tristes, casi siempre felices, casi siempre las dos cosas.
Saben amar pero aman duro, aman fuerte, sin límites, con todo el fuego del universo. No puedes detenerlas cuando aman, como no puedes detener una tormenta cuando llega.
Estar al lado de este tipo de mujer es vender tu alma al diablo, significa abrazar la locura, porque estar loco es lo que te hace sentir. Porque su ternura, su dulzura, su fuego, su dedicación, su elegante fragilidad, a menudo te arrastra al éxtasis.
Luego miras atrás y piensas que tal vez sin ella habrías estado mejor, más tranquilo, más sereno, quizás si, quizás no... Pero con ella sentirás la vida y después de eso sin ella querrás morir.
Cuando una mujer medicina decide irse, no mira atrás, empuña su corazón, lo blinda, se reinventa, renace como el fénix, y se torna más poderosa.
Hay quien abandona a este tipo de mujeres, quien se va...Por cobardía, porque no saben cómo tratarlas, son un unicornio, casi míticas, un reto.
Se sienten atraídos por su luz, por su hermosura, por su delicadeza. Pero cuando se saben rebasados, huyen, el miedo a perder la tranquilidad roba el sueño, la calma, dejándolos paralizados. Prefieren regresar a lo conocido, a lo cotidiano, a su zona de control, a su mediocridad.
Pero puedo asegurarles que nadie las olvida ... porque son terriblemente hermosas, inteligentes, grandiosas, sabias, complejas e irremplazables...

domingo, 9 de agosto de 2020

DESPERTAR.



Para despertar busca toda la ayuda que puedas, lee los libros que encuentres, asiste a los encuentros que te inviten, medita, respira y espera. Todo ayudará, pero finalmente sólo tú harás la alquimia, pues nada puede precipitarla, sólo tu intención que suceda.
Y aún si no hicieras nada de nada, espera tranquilo, igual ocurrirá...
Si ya has despertado y ves cómo duermen los demás a tu alrededor, entonces camina de puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos.
Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo los ayudará a despertar sin necesidad que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estás siendo arrullado y cuidado.
Despertar no es un acto de magia, aunque llenará de magia tu vida.
Despertar no tiene nada que ver con tu mundo externo, aunque todo lo que te rodea parecerá tener un nuevo brillo.
Despertar no cambiará tu vida, si bien sentirás que todo ha cambiado.
Despertar no borrará tu pasado, pero al mirar atrás lo percibirás como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sentirás que ese alguien ya no eres tú.
Despertar no despertará a tus seres queridos, pero ellos se verán más divinos ante tus ojos.
Despertar no sanará todas tus heridas, pero ellas dejarán de gobernarte.
Despertar no solucionará tu situación financiera, pero te sentirás millonario.
Despertar no te hará más popular, pero ya no volverás a sentirte solo.
Despertar no te embellecerá ante los ojos de los demás, pero te hará perfecto ante tu propia mirada.
Despertar no te dará más poder, pero descubrirás el poder que tienes.
Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te dará la libertad de ser tú mismo.
Despertar no cambiará el mundo, te cambiará a ti.
Despertar no quita responsabilidad, muy por el contrario te dará conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.
Despertar no te hará tener siempre la razón, más bien ya no sentirás deseos de tenerla.
Despertar no traerá caudales de amor a tu vida, descubrirás que ese caudal de Amor habita en ti.
Despertar tiene poco que ver con lo que imaginas y tiene todo que ver con el amor. Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia... Sí, amar esta bella vida tan sorprendente y variada en todos sus matices.
Permítete disfrutar de la experiencia de ser el maravilloso Ser que ya eres. Tu vida es un acto sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú.
❤️
LxA.

viernes, 7 de agosto de 2020

EL AMOR.


En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
-Te han cortado? -preguntó el hombre.
-No -dijo ella-. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta.
Dijo:
-No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Echate en la hamaca y descansá.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía:
-No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en la hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:
-¡Lo encontré! ¡Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
-Es así -dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.
Eduardo Galeano.

LA NOCHE.


I
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya;
pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
II
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
III
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
IV
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.
Eduardo Galeano.

jueves, 6 de agosto de 2020

DE PLATÓN A GALEANO.


El diagnóstico y la terapéutica.
El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.